La convicción de que no se puede confiar en nadie es cada vez más fuerte y más aterradora. Supongo (en realidad, lo sé) que esto se debe a que hace no mucho entablé una relación con una persona que terminó confesando que había mentido en varias cosas. Yo nunca confié plenamente en nadie y, por lo tanto, tampoco confiaba en esta persona. Sin embargo, me jugué igual. Lo irónico es que esta persona todo el tiempo me decía que "tenía miedo" de que las personas la traicionaran o le fueran desleales, todo el tiempo me decía lo mismo para justificar los errores que cometía. Y yo estaba tan preocupado por demostrarle que yo no le haría lo mismo... tan preocupado por una persona que en realidad sabía que no estaba jugando limpio. La verdad que actué como un estúpido, pero no podía actuar de manera indiferente con ella: sentía algo por ella y no podía actuar como un hijo de puta especulador que no se interesa por lo que siente el otro. Terminé sacrificándome por lo que el otro necesitaba y tuve que pagar el precio otra vez.
Yo tampoco pongo las manos en el fuego por nadie. Es una cuestión de sobrevivir e intentar refutar la mayor cantidad de cosas posibles. jaja
ResponderEliminarPero es cierto, siempre hay alguien que te decepciona. Que te deja caer tan bajo que no podés volver a confiar o creer en otro de ese modo.
Pero naturalmente aunque actuemos con cautela, la vida es y seguirá un juego que hay que saber que jugar.
Tirá los dados de nuevo, quizás haya suerte esta vez!
saludos